PÁGINAS SEVILLANAS
Manuel Chaves Rey
Manuel Chaves Rey
Los Fantasmas del Blanquillo
" Entre los giros secretos
que van formando las brisas
hacia ella avanzan inquietos,
entre canciones y risas,
larga fila de esqueletos".
S.Rueda
En una especie de
plazuela llamada de Vib-Arragel, que existía frente a la histórica puerta que
se conoció con el nombre de la Barqueta, hubo un ancho terraplén, elevado a la
altura de la muralla, al cual se subía por dos escaleras cómodas y desahogadas.
Este sitio era
conocido con el nombre del Blanquillo,
ignoro por qué causa, y era lugar tan sombrío y de tan triste aspecto, que sólo
el contemplar aquellas negruzcas paredes, que llegaban al río, aquellos
robustos torreones que las cercaban y aquellas zarzas que entre las piedras
crecían, inclinaba el ánimo a las ideas melancólicas. Por eso el vulgo nunca miró
con buenos ojos el Blanquillo, y a
propósito de él contábanse cien historias de fantasmas y encantamientos desde
tiempos muy remotos, llegando a tanto las supersticiones, que uno de los actos
más heroicos que podía entonces cometer un jaque[1]
sevillano era ir de noche al terraplén y pasearse allí algunos ratos tomando el
fresco.
Cuando las nocturnas
sombras caían sobre la población, el Blanquillo
tomaba un tinte singular y fantástico, y en aquellas horas de tinieblas salían
los espectros y los duendes con todo el aparato que tales alimañas traen
consigo.
Los torreones que rodeaban el terraplén servían de albergue
a los brujos y brujas, a quienes muchos juraban haber visto correr por los
aires, atravesar el río sobre las aguas y ejecutar otras muchas habilidades de
esta calaña. En el Blanquillo decíase
que un moro descomunal enterró viva á una doncella hija suya que dejó de serlo
por cierto caballero cristiano; allí los judíos habían sacrificado muchos
chiquillos con gran refinamiento de crueldades; allí aparecieron un día los
cadáveres de dos amantes que tuvieron el mal gusto de escoger aquel sitio para
sus amorosas expansiones, y allí, en fin, ocurrían todas las noches las más
extraordinarias y terribles cosas que pueden imaginarse.
Pero uno de los sucesos que más consternaron al vecindario y
a todo el pueblo de Sevilla fue el que vamos a narrar, acaecido, si no miente
la tradición, en los comienzos del siglo XVII, que fue siglo de cosas estupendas
y nunca vistas.
En el barrio famoso de la Macarena, donde siempre habitaron
hombres de conciencia ancha, perdonavidas y barateros, había uno que solía
tener a raya a los valientes, gloriándose de haber despachado para el otro
mundo a varios formidables ternes[2],
por lo cual su fama era grande y por todos los de su jaez estaba públicamente
reconocida.
Cierta noche de invierno serena y clara encontrábase el
matón reunido con varios amigos en una taberna, y no se sabe por qué se habló
de los fantasmas del Blanquillo,
contándose algunas de las últimas hazañas de ellos, y muy particularmente de
las que cometía uno que a las dos en punto de la noche salía pasearse por la
muralla hasta el convento de San Juan de Acre.
Hizo el valiente macareno burla y chacota de aquellas niñerías; y como manifestase a los
suyos que habíanle entrado deseos de entendérselas con el tal fantasma para
quitarle las ganas de hacer más sandeces, dijéronle los amigos que fuera á
buscarle al mismo Blanquillo, donde
no tardaría en topar con él.
No quiso el mozo desperdiciar la ocasión de perlas que se le
ofrecía para dar una prueba más de su heroísmo, y prometió que aquella misma
noche iba a concluir con cuantos fantasmas le viniesen a las manos.
Dudáronlo algunos, creyéronlo otros, hablóse mucho y nació
una apuesta, que el terne prometió cumplir; y de allí á poco salió de la
taberna acompañado de sus amigos, que le dejaron en las tapias del convento de
Calatrava, siguiendo él resueltamente hacia la plaza de Vib-Arragel.
Quedóse solo nuestro hombre, y comenzó á subir la escalera
del Blanquillo en el momento en que
las campanas de la Giralda daban las dos de la noche. Todo era silencio en
aquel lugar; la luna sólo se veía en algunos intervalos por entre espesos
nubarrones, el frío era intenso, y en conjunto el aspecto de aquel cuadro no
podía ser más imponente.
Llegó el mozo al centro de la explanada y se detuvo largo
rato, paseando luego con el mayor sosiego, y cuando más tranquilo se figuró que
podía estar, vio con gran sorpresa que por el filo del asiento que rodeaba el Patín de las Damas[3]
avanzaba una figura, que mal podía calcular de dónde saliera, cubierta con
blanco traje, tapado el rostro por un capuchón blanco también y de larga punta,
y llevando en sus manos una larga vara, en cuyo extremo superior ardía cierta
llama azulada y fatídica. Dirigió el valiente algunas palabras al fantasma,
pero éste no hizo caso alguno, y sin amedrentarse por las bravatas siguió su
marcha reposada hasta colocarse cerca del macareno.
Éste, á pesar de sus bríos, sintióse sobrecogido un punto, y
echando mano á un pistolón que llevaba al cinto, apuntó é hizo fuego dos veces
sobre el blanco personaje; mas cuando esperaba que el fantasma caería desplomado
á sus pie, observó con asombro que éste
se llevaba la mano izquierda al pecho y sacaba de su seno las dos balas que el
macareno le había disparado.
Entonces nuestro hombre quedó atónito, un sudor
frío corrió por su cuerpo, turbóse su vista, y cuando iba a emprender rápida
fuga descargaron sin saber cómo un golpe tan violento sobre su cabeza que cayó
en el suelo sin sentido.
Por la mañana el cuerpo del terne apareció flotando sobre
las aguas del río, cerca de San Jerónimo, sin que dieran ningún resultado
cuantas diligencias practicó la justicia para esclarecer este misterioso
crimen
«Y si, lector,
dijeres ser comento,
como me lo contaron te lo cuento.”
Ilustraciones: Carmen Iglesias
[1] Chulo,
valentón.
[2] Joven,
de buena salud.
[3] Lugar
olvidado de Sevilla, cercano a la Venta de los Gatos.




Es una maravilla que recuperéis e ilustréis textos tan interesantes sobre mi barrio, la Macarena, y su "gente de conciencia ancha". Mucha suerte!
ResponderEliminarEspero que os guste!!!!
ResponderEliminarHola, me parece una idea fantástica. Enhorabuena
ResponderEliminarEs genial, ha sido como un suspiro en la mañana, la ilustración muy creativa.
ResponderEliminarEnhorabuena a la escritora y a la ilustradora.Acabo de leerlo y ya deseando disfrutar con leal próximo relato.
ResponderEliminarUna idea genial! Enhorabuena y esperando la próxima entrada.
ResponderEliminarPrecioso relato e ilustraciones. Te enganchaa. Pronto la siguiente publicación porfa.
ResponderEliminarMe encantan la historia y las ilustraciones. He disfrutado mucho con ambas. Felicidades a las creadoras de este blog tan original
ResponderEliminarMaravilloso trabajo de investigación y magníficas ilustraciones. Una labor impresionante.
ResponderEliminarImpaciente por leer las siguientes publicaciones, seguro que serán igual o más interesantes.
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